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Manifiesto 1 de Mayo 2019

SOLIDARITAT OBRERA BARCELONA

Todos sabemos por qué los trabajadores celebramos el 1 de mayo. Desde 1889 las organizaciones de trabajadores decidieron convertir esta fecha en una jornada de huelga y lucha contra el capital. Eligieron este día en recuerdo de 5 trabajadores anarquistas en EE.UU. (los mártires de Chicago) que habían sido ejecutados a raíz de su participación en huelgas que reivindicaban las 8 horas de trabajo. Desde entonces, trabajadores de todo el mundo salen a la calle en defensa de sus derechos sociales y laborales.

En la actualidad sigue siendo necesaria esa lucha, y más tras la larga década de recortes que hemos sufrido en nuestros derechos laborales. Desde el estallido de la crisis en 2008 han crecido la pobreza y las desigualdades, se ha precarizado el mercado laboral hasta dejar indefensos a los trabajadores, los salarios se han reducido y la situación de pobreza alcanza incluso a trabajadores con empleo, paralelamente a la existencia de un paro estructural que afecta sobre todo a jóvenes y mujeres.

Las causas de esta situación se encuentran, entre otras cosas, en un sistema capitalista depredador que sólo piensa en acumular beneficios, mientras los sindicatos mayoritarios, en lugar de enfrentarse a esta ofensiva neoliberal se convierten en colaboradores necesarios de un sistema que conduce a la humanidad hacia el abismo ecológico.

Por todo ello, este 1º de mayo debe ser:

Anticapitalista, antifascista, antirracista, ecologista, feminista, internacionalista

1º de mayo anticapitalista

Luchamos contra un sistema socioeconómico injusto. El capitalismo se sustenta en la desigualdad, manteniendo en la pobreza a buena parte de la población, y en la apropiación por parte de unos pocos del valor del trabajo que realizamos la mayoría. Y para ello, las oligarquías utilizan todos los resortes a su disposición: el poder del estado, unos medios de comunicación domesticados, la represión, el sometimiento y hasta la guerra, si es necesario.

Contra este execrable sistema depredador que es el capitalismo, defendemos el reparto y disfrute de la riqueza entre aquellos que la generan con su trabajo. Defendemos también la solidaridad como la base desde la que debe tejerse la resistencia anticapitalista. Así mismo, defendemos el internacionalismo proletario como la única vía de los pueblos de enfrentar esta amenaza global. Acabar con el capitalismo es una cuestión de justicia social tanto como de amor por la vida.

1º de mayo antifascista

También nos enfrentamos a una deriva autoritaria de las llamadas democracias liberales en las que vemos como se incrementan los límites a los derechos fundamentales de expresión, de protesta, de manifestación, etc. Asistimos a una creciente impunidad de la actuación de los grupos fascistas y de extrema derecha con protección del Estado. Vemos también cómo crece la represión del Estado y de la Generalitat contra los movimientos sociales a través de la Ley Mordaza, contra cantautores críticos con el sistema o contra el movimiento independentista y republicano en Catalunya en su lucha por el derecho a la autodeterminación. El sistema no admite la disidencia ni la rebeldía y su respuesta es el endurecimiento de la represión, el ascenso de la extrema derecha a puestos de gobierno en numerosos países de Europa, o el impulso de los medios de comunicación a partidos como Vox o Ciudadanos. El fascismo no volverá como en los años 30, con uniformes y correaje, sino vestidos con chaqueta y corbata.

1º de mayo antirracista

Durante decenios a lo largo del S.XX, y todavía hoy, los países del capitalismo avanzado explotan sin misericordia los recursos naturales de otros continentes, sobre todo, de África. Crearon fronteras artificiales, y enfrentan a unos pueblos con otros, derriban gobiernos y apoyan golpes de Estado favorables a occidente. La pobreza extrema ha llevado a millones de personas a emigrar hacia Europa. La respuesta de nuestras autoridades ha sido en gran parte la represión y un creciente racismo institucional que se concreta en leyes como la de extranjería, el no acceso de estas personas a la sanidad pública, redadas policiales por perfil étnico-racial, existencia de CIEs o el impulso de políticas de freno a la emigración, como la acción del PSOE de prohibir a Open Arms salvar vidas en el Mediterráneo, lugar donde mueren cada año miles de personas intentando llegar a occidente.  Crecen la xenofobia y el racismo entre las clases populares, que ven a los emigrantes como enemigos y responsables de la creciente pobreza, cuestión aprovechada por la extrema derecha, que cada día actúa con mayor impunidad. Nuestro objetivo debe ser la solidaridad y la lucha conjunta contra la explotación laboral y la desigualdad.

1º de mayo ecologista

Porque cada vez está más claro que el sistema capitalista está poniendo en peligro nuestras vidas y, sobre todo, las de las generaciones futuras. Esto ocurre porque el capitalismo se fundamenta en el beneficio creciente, en la acumulación de dinero. Con este sistema de organización social la economía debe crecer y hacerlo cuanto más mejor. Y esto es a costa del planeta

En las próximas décadas se acabarán o se harán muy escasos algunos de los recursos no-renovables de la Tierra, como, por ejemplo, el petróleo. Encarar esto supone un radical cambio social, lejos de la lógica de la extracción del máximo beneficio que sigue el capital.

Más a corto plazo tenemos el enorme reto de intentar atenuar y mitigar el cambio climático. Atenuarlo, hacerlo menos potente. Mitigarlo, adaptar nuestras sociedades a esta nueva situación. Y estas tareas comportan entrar en la lógica del no-crecimiento, o incluso del decrecimiento económico y eso no es compatible con el sistema capitalista. Se deben reducir mucho y muy rápidamente las emisiones de CO2, que son las que provocan la subida de las temperaturas y el cambio climático. Esto es incompatible con el capitalismo.

Los poderosos nos están llevando directamente al abismo porque ellos siempre tendrán sus bunkers para encerrarse y vivir cómodamente. Todo esto pasará si nosotros se lo permitimos.

1º de mayo feminista

Hoy las mujeres de clase obrera también salimos a la calle para reivindicar y anunciar las discriminaciones que hemos vivido y vivimos en múltiples niveles en nuestra sociedad cisheteropatriarcal y capitalista. Hoy luchamos por cambiar este sistema opresor donde sigue existiendo una brecha salarial entre hombres y mujeres, cobrando de media un 29% menos, y que se agrava cuando hablamos de las pensiones. Un sistema que no nos permite avanzar profesionalmente ni tener las mismas oportunidades que los hombres, generando así un techo de vidrio y una segregación sectorial y ocupacional visible; sin olvidarnos, claro, de todas las compañeras migradas que tienen un añadido de dificultades a la hora de acceder a un trabajo remunerado y de forma digna. Queremos también dar reconocimiento al trabajo de cuidados no remunerado ni social ni económicamente que en muchas ocasiones nos retiene oprimidas obligándonos a pedir permisos o excedencias en el trabajo, y donde 400.000 mujeres trabajan a tiempo parcial por obligaciones familiares. Por todos estos motivos y muchos otros nos añadimos a una acción colectiva internacional en la que participamos miles de colectivos, grupos y personas de muchos lugares del mundo.

Situación social de Gramenet

Nosotros, trabajadores de Gramenet, una de las ciudades más pobres de Catalunya, tenemos uno de los niveles de renta media más bajos de Catalunya, en torno a los 13.800 euros anuales, sólo por delante de Sant Adrià del Besòs. Tenemos una población envejecida, con más del 20% de personas que superan los 65 años, pensionistas que han de vivir con apenas 900 euros al mes y, en numerosas ocasiones han de ayudar a sus hijos y nietos, acuciados, ellos mismos, por trabajos precarios y cercanos al límite de la pobreza, muchos amenazados de desahucios y sin capacidad para ayudar a sus padres o abuelos dependientes. Mujeres y jóvenes castigados por el paro, en el que estamos 4 puntos por encima de la media de nuestra comarca y en el que el 54% de los parados han perdido la cobertura. Estos niveles de pobreza explican que las demandas judiciales de desahucios sean más del doble que en la provincia de Barcelona. También en lo educativo, Gramenet arroja datos estremecedores sobre la situación de nuestros jóvenes y adolescentes. Nuestra tasa de fracaso escolar, es decir, alumnos que no consiguen el título de ESO, es todavía del 17,3%, siete puntos más que la media del Barcelonés, mientras que el 18% de nuestros jóvenes abandona los estudios antes de terminar su ciclo educativo. Una Gramenet pobre, con graves problemas sociales y educativos, conoce también la lacra de la violencia machista donde, según datos de la memoria del ayuntamiento, una mujer cada día ha tenido que denunciar casos de maltrato y han debido ser atendidas por la red de atención a las víctimas.

Finalmente

Para nosotras, el 1 de mayo no es solo un recuerdo festivo, sino un día para reafirmar la utilidad de nuestra lucha como clase trabajadora. Es decir, la autoorganización contra nuestra explotación laboral y las relaciones de poder que mantienen el orden establecido a través de las democracias neoliberales.

Ante la nueva ola neoliberal basada en los recortes de nuestros derechos sociales, laborales y el aumento de la represión hacia la disidencia, junto a la normalización y avance de un nuevo fascismo, consideramos que nuestra lucha sigue igual de vigente.

Hace 100 años, en la huelga de la Canadiense, el movimiento obrero de Barcelona, después de 42 días de huelga indefinida, consiguió arrancar al Estado la jornada laboral de 8 horas demostrando que la lucha sostenida, la acción sin intermediarios y la solidaridad, son patrimonio inmaterial de la clase trabajadora.

Pero no solo vivimos de recuerdos, ya que el pueblo Kurdo lleva más de 5 años en un proceso revolucionario, desde una perspectiva feminista, ecologista, antifascista y asamblearia, protagonizando uno de los experimentos de autoorganización más avanzados de la historia, el primero del siglo XXI, con una serie de paralelismos a la revolución social de 1936.

Apostamos por un 1 de mayo anticapitalista, ecologista, feminista, antirracista, antifascista e internacionalista, como ejes necesarios para la transformación social de nuestras vidas.

¡Por la revolución social, muerte al capital!

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