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Huelga Feminista 8M 2019

SOLIDARITAT OBRERA BARCELONA

Mujeres libres, seguras e independientes. Qué bonito sería un mundo en el que las mujeres disfrutáramos de la vida, de la libertad y de nuestra independencia sin haber sido educadas en sociedades androcentristas basadas en sistemas patriarcales. Pero la realidad no es así, las mujeres no estamos seguras. Nos violan, nos explotan y nos matan con total impunidad en un mundo machista y patriarcal en el que la palabra del hombre y, por tanto, su justicia, son ley divina.

Si durante el siglo XX la lucha feminista había avanzado mucho, aunque no lo suficiente, luchando contra el machismo más radical, en los últimos años estamos sufriendo un retroceso de nuestras libertades que hace que se haya convertido en una cuestión de emergencia. La lucha por parte de todas nosotras se hace del todo necesaria, no sólo para defender lo que ya habíamos logrado, sino para acabar de una vez por todas con el machismo, los malos tratos y la impunidad de los maltratadores y los violadores ante la justicia, para acabar con la diferencia salarial, para acabar con tener que demostrar más que los hombres nuestra valía en el mundo laboral… La lucha por parte de todas nosotras es necesaria para frenar el avance del fascismo. El fascismo nos quiere sumisas, obedientes y sin otra capacidad que ser meros adornos del hombre, tal y como nos contaban nuestras abuelas.  Aquellas abuelas que, las que pudieron, se rebelaron contra su statu quo y empezaron un camino que es nuestra obligación, de las mujeres de hoy, defender y continuar.  Es nuestra obligación continuar aquel camino para que al final lleguemos al punto en el que la igualdad de género sea una realidad en todos los sentidos y facetas de la vida.

Aunque nos duela admitirlo, inconscientemente, nosotras reproducimos los micromachismos que nos rodean y que nos han ido calando desde pequeñas. Se trata de una cuestión de coeducación, educación en igualdad a niños y a niñas, en todos los ámbitos de nuestra vida, como el hogar, el colegio, la televisión… También se trata de una cuestión de justicia, es intolerable que un maltratador, un violador o un asesino de mujeres quede en libertad en nuestra sociedad, es intolerable que la palabra de la víctima no valga nada respecto a la del depredador. Tal vez, no sólo se trate de educación y justicia, pero seguro que es un buen comienzo para empezar a sembrar la semilla de la igualdad, el respeto y el derecho de todas de cara a las futuras generaciones.

De todo el mundo, mujeres
Saldrán a la calle un día
Para cambiar mil deberes
Por mil derechos y vidas

¡Salgamos juntas mujeres!
¡Pues ya ha llegado ese día!
¡Que nos queremos rebeldes!
¡Que nos queremos vivas!

LAS PARTES QUE NO SUPONES DE UNA MUJER

Por todo esto y por todas nosotras, el próximo 8 de marzo las afiliadas de Solidaridad Obrera haremos la huelga feminista, reivindicaremos nuestro derecho a la vida, libres y seguras y exigiremos justicia. Justicia por las que ya no están y por las que por mucho que griten, nadie escucha, porque les han acallado la voz.

La primera vez que vi violencia machista no fue contra una mujer, tenía 12 años, soy de la generación de los 70, y a parte del colegio y hacer mi casa, yo vivía en la calle, en  Singuerlín, Santako, un amigo era sometido a palizas regulares por su padre, tenía la espalda llena de correazos, correazos que habían hecho heridas como las de los esclavos en su espalda, cuando su padre llegaba a casa y tenía un mal día, pedíamos asilo en la iglesia de la calle América, pero ni el cura, ni la policía, en aquellos tiempos podía parar a un “padre”.

Cuando lo explicaba en casa, obtenía silencio. Ángel murió de sobredosis con 14 años en un lavabo público.

La segunda vez que vi violencia, ni me di cuenta, una amiga mayor que yo se quedó embarazada, (una vergüenza para sus padres, ja!)  Yo tenía 13 o 14 años, muchos años después supe que había pasado.

Por el camino he visto más, mucho más de lo que creí que vería, porque cuando era una niña veía sólo mi entorno, pero lógicamente después vi que afecta a todas las edades, culturas y capas sociales.

Crecí creyendo que todo estaba cambiando, y que por mí carácter, valores y forma de vida ésto no me sucedería, hasta que ¡ZAS!

Me pasó a mí.

¿Qué coño había pasado? ¿Cómo había permitido ésto? ¿Cómo no vi que eso me podía suceder?. Contra todo pronóstico, contra toda suposición me pasó a mí.

Yo personalmente ya superé este tema, no fue un drama,  tras el lógico choque con mis propias ideas  y un tiempo, el tiempo que necesite de recuperación, cerré capítulo.

Ahora sin embargo, siempre que se habla de violencia de género, me pregunto porque se centra el tema en los números de muertos… ¡hay miles que lo viven! Mujeres, hombres, niños… Y mí lado probablemente cientos, acallados, y con miedo, con falsas ideas de sumisión, respeto, autoridad, culpa…. Y un largo etc.

He sopesado sí escribir estás líneas contando parte de mí intimidad, por sí es conveniente… y  he decidido hacerlo, porque nadie que crea conocerme,  se explicaría que yo haya pasado por el protocolo de violencia de género. No es porque yo sea el estereotipo de mujer de hoy, del siglo XXI, según la revista inStyle o Glamour ¡No!, pero yo, que parezco y me considero fuerte, capaz, decidida e inquieta en la vida, no aparento haber pasado por allí.

Yo personalmente a día de hoy temo que mi intimidad sea juzgada y encima, tenga que aguantar que el resultado de ese juicio se convierta a ojos de los demás en una vulnerabilidad con la que poder definirme o peor, encasillarme.

Mi intención hoy al escribir sobre ésto es construir esperanza, para cualquier mujer, para cualquier hombre, y para que el niño que será el hombre o mujer sólido que quiero ver en el futuro y es que de todo se sale, y de todo se aprende. En mí presente y futuro quiero una sociedad igualitaria, justa, respetuosa y colaboradora.

No tengo ninguna formación jurídica, pero gracias a todos los que lograron ésto.

En 2007, las Cortes Generales de España aprobaron la llamada Ley de Igualdad de Género, cuyo nombre oficial es Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Elementos como paridad, no discriminación por sexo, igualdad de oportunidades, violencia de género o conciliación de la vida personal, familiar y laboral fueron conceptos que la Ley de Igualdad de Género introdujo hace más de 10 años y que hoy están de plena actualidad.

Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor.

1. Nuevas necesidades. Las modificaciones introducidas en esta Ley, complementarias de las ya vistas, se refieren, básicamente, a la adaptación de los principios de actuación administrativa a las nuevas necesidades que presenta la infancia y la adolescencia en España, tales como la situación de los menores extranjeros, los que son víctimas de violencia y la regulación de determinados derechos y deberes, adaptándose a los compromisos internacionales asumidos. También se revisan en profundidad las instituciones del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia.