Por la derogacion de la ley de liberalización del sector ferroviario

SOLIDARIDAD OBRERA RENFE-ADIF

La liberalización ferroviaria, un eufemismo para no decir abiertamente “privatización del ferrocarril”, ha dado ya sus primeros pasos en nuestro país. En un concurso celebrado la semana pasada, Renfe, la compañía
pública francesa SNCF y la alianza entre Trenitalia e Ilsa se repartieron los paquetes de frecuencias del AVE que empezarán a funcionar en diciembre de 2020.

Se trata de tres lotes de frecuencias, adjudicados por Adif, en los tres principales corredores del AVE, los que enlazan Madrid con Barcelona, Levante y Sevilla-Málaga.

El paquete A, el de mayor número de circulaciones, ha sido asignado a la propia Renfe, que tiene previsto lanzar un AVE de bajo coste para cubrir la línea Madrid-Barcelona con descuentos de hasta el 40% en los billetes.

Los paquetes B y C han sido adjudicados al consorcio conformado por la empresa Intermodalidad del Levante S.A. (Ilsa), controlada por Air Nostrum, y Trenitalia; y por la filial española de SNCF, Rielsfera, respectivamente.

Adif ha indicado que, aunque se ha optado por ofrecer capacidad públicamente para entrar en estos corredores del AVE, las empresas interesadas pueden solicitar capacidad para cualquier línea ferroviaria española (convencional o de alta velocidad).

Esta dinámica ya iniciada de troceamiento y privatización del servicio público del ferrocarril viene impuesta directamente por la Directiva de la Unión Europea que aprobó el llamado Cuarto Paquete ferroviario en el año 2013. Pese a que llevamos años sabiendo que esto iba a suceder, llama la atención la pasividad y desidia de las fuerzas sindicales mayoritarias en Renfe a la hora de hacer frente a este proceso y de difundir sus muy negativos efectos para los trabajadores y las trabajadoras, y para el conjunto de la ciudadanía.

Mientras las candidaturas electorales cercanas a estos sindicatos han estado machacándonos con promesas electorales sobre la recuperación del ferrocarril, como medio de transporte alternativo al avión, en el marco de la necesaria transición ecológica futura; dichas candidaturas y dichos sindicatos no han hecho realmente nada para hacer conocer a la ciudadanía y a los trabajadores que el proceso de privatización del ferrocarril en España ya estaba en marcha, y que sólo la decidida oposición de la clase trabajadora organizada podría pararlo. Prometían lo que sabían que no iban a poder cumplir, en lugar de organizar la resistencia al despojo. Porque se trata de un despojo, de un calculado proceso de expropiación para todos los ciudadanos de lo que se construyó con dinero público extraído de los impuestos que gravan a los trabajadores y las trabajadoras

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