25N, Día Mundial contra las violencias machistas

“Una de cada tres mujeres en todo el mundo ha sufrido alguna vez en su vida violencia física o sexual infligida por un compañero íntimo o violencia sexual infligida por cualquier otro agresor (OMS, 2020)”.

La violencia machista constituye una grave violación de los derechos humanos de la mujer. Hay muchas formas de violencia machista, las cuales pueden tener numerosas consecuencias sanitarias negativas para ellas y sus hijes. Esto puede afectar a su bienestar para el resto de su vida.

¿Ha aumentado la violencia machista desde el inicio de la pandemia? Sí, durante cualquier tipo de emergencia, incluidas las sanitarias como las epidemias, tiende a incrementar. Así ha sido desde el inicio de la pandemia del COVID-19, especialmente en su forma más común, la violencia de pareja en el hogar, en las que el aumento que se ha producido ha sido considerable. Los datos reflejan la dificultad para acceder a las ayudas que ha supuesto la convivencia forzada con los agresores durante el confinamiento al estar encerradas 24 horas al día con su maltratador. Disminuyó el número de víctimas que solicitaron ayuda debido a las medidas de confinamiento y al miedo a infectarse en los centros de atención sanitaria, pero las llamadas al teléfono 016 de asistencia a mujeres que sufren violencia de género aumentaron un 45% desde el pasado enero[1], lo que nos da una idea del aumento del tipo de violencia ejercido especialmente durante la etapa de confinamiento: la violencia machista de control.

En el año en curso, ya tenemos a 79 compañeras[2] menos entre nosotras debido a los feminicidios perpetrados por maridos, exparejas, hijos, clientes y desconocidos que se creyeron con el derecho de arrebatarles la vida.

¿Quién es más vulnerable? Las mujeres desplazadas, migrantes o refugiadas y aquellas que viven en zonas de conflicto, lasmujeres mayores y las mujerescon diversidad funcional tienen un mayor riesgo de sufrir violencia, pudiéndose ver mucho más expuestas y afectadas durante la pandemia del COVID-19.  La violencia machista, en particular la violencia de pareja cuando se produce en casa, tiene efectos importantes sobre la salud de las mujeres y de sus hijes; puede dar lugar a traumatismos y problemas graves de salud física, mental, sexual y reproductiva, incluidas las infecciones de transmisión sexual, la infección por el VIH y embarazos no planificados. En casos extremos puede provocar la muerte y a menudo los efectos de la violencia machista perduran toda la vida.

¿Cómo podemos prevenir la violencia machista? Educando en la igualdad, previniendo los roles de control y de género, las posibles situaciones de violencia de género, visibilizando y reprobando roles dominantes y estereotipos transmitidos culturalmente. Todavía muchos jóvenes tienden a normalizar ciertos comportamientos machistas como las conductas de control, violencia psicológica, abuso y el acoso en la pareja debido a una visión tradicional de los roles de género donde ellos son posesivos y ellas deben guardar lealtad y fidelidad. Asimismo, estas conductas se continúan justificando equivocadamente apelando a ideas y mitos del amor romántico como “a más celos, más amor; a mayor control, más amor”. Muchos hombres se desentienden de los actos liderados por el movimiento feminista, no se ven reflejados o incluso a veces se sienten ofendidos cuando se habla de erradicar las violencias machistas. Se reafirman con el desgastado discurso de “yo jamás le he puesto la mano encima a una mujer”.

Si nos paramos un minuto a reflexionar, seguro que somos capaces de identificar diariamente muchísimas violencias invisibles, más allá del maltrato físico, las cuales están totalmente integradas y naturalizadas en nuestra sociedad machista; violencias que siguen fuertemente arraigadas y justificadas en el pensamiento mayoritario, que sin darnos cuenta siguen siendo transmitidas de generación en generación, fomentando las desigualdades. Por todo ello, el 25N se conmemora el día internacional contra las violencias machistas y ésta no es sólo una fecha importante para las mujeres, sino un recordatorio para toda la sociedad.  ¡Salud y Feminismo!


[1] Datos correspondientes al mes de julio recogidos en el portal estadístico del Ministerio de Igualdad.

[2] Datos a fecha de 20/11/2020 Feminicidio.net

Huelga Feminista 8M 2019

SOLIDARITAT OBRERA BARCELONA

Mujeres libres, seguras e independientes. Qué bonito sería un mundo en el que las mujeres disfrutáramos de la vida, de la libertad y de nuestra independencia sin haber sido educadas en sociedades androcentristas basadas en sistemas patriarcales. Pero la realidad no es así, las mujeres no estamos seguras. Nos violan, nos explotan y nos matan con total impunidad en un mundo machista y patriarcal en el que la palabra del hombre y, por tanto, su justicia, son ley divina.

Si durante el siglo XX la lucha feminista había avanzado mucho, aunque no lo suficiente, luchando contra el machismo más radical, en los últimos años estamos sufriendo un retroceso de nuestras libertades que hace que se haya convertido en una cuestión de emergencia. La lucha por parte de todas nosotras se hace del todo necesaria, no sólo para defender lo que ya habíamos logrado, sino para acabar de una vez por todas con el machismo, los malos tratos y la impunidad de los maltratadores y los violadores ante la justicia, para acabar con la diferencia salarial, para acabar con tener que demostrar más que los hombres nuestra valía en el mundo laboral… La lucha por parte de todas nosotras es necesaria para frenar el avance del fascismo. El fascismo nos quiere sumisas, obedientes y sin otra capacidad que ser meros adornos del hombre, tal y como nos contaban nuestras abuelas.  Aquellas abuelas que, las que pudieron, se rebelaron contra su statu quo y empezaron un camino que es nuestra obligación, de las mujeres de hoy, defender y continuar.  Es nuestra obligación continuar aquel camino para que al final lleguemos al punto en el que la igualdad de género sea una realidad en todos los sentidos y facetas de la vida.

Aunque nos duela admitirlo, inconscientemente, nosotras reproducimos los micromachismos que nos rodean y que nos han ido calando desde pequeñas. Se trata de una cuestión de coeducación, educación en igualdad a niños y a niñas, en todos los ámbitos de nuestra vida, como el hogar, el colegio, la televisión… También se trata de una cuestión de justicia, es intolerable que un maltratador, un violador o un asesino de mujeres quede en libertad en nuestra sociedad, es intolerable que la palabra de la víctima no valga nada respecto a la del depredador. Tal vez, no sólo se trate de educación y justicia, pero seguro que es un buen comienzo para empezar a sembrar la semilla de la igualdad, el respeto y el derecho de todas de cara a las futuras generaciones.

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