TRAS LAS MUERTES VENDRÁ LA MISERIA

Todos y todas llevábamos desde mediados del 2019 escuchando continuamente la salmodia de que se avecinaba una crisis económica, los gobiernos repetían esta frase cada vez que se intuían vientos de cambio contra el neoliberalismo que nos subyuga. Esa crisis no llegó pero, en cambio, nos llega una crisis sanitaria cuyas consecuencias recaerán de nuevo sobre los hombros de la clase obrera.

El Coronavirus será la excusa utilizada por los poderes económicos (bancos, fondos de inversión, patronal, gobiernos neoliberales etc…) para dar otra vuelta de tuerca más a la pérdida de derechos, sumirnos en la miseria e intentar que la impotencia no nos permita ver alternativas a su dominación. Su coqueteo con la idea de entrar en crisis le ha dado alas a su economía especulativa y de usura, para aprovechar el caos sanitario y hacer negocio con nuestros derechos más básicos: la salud y la vida.

Para esos poderes económicos (los mismos que camuflan su fraude fiscal mediante pequeñas limosnas) se abre una oportunidad a nuevas inversiones y nuevas ganancias, abusando de una legislación laboral que no nos protege, sino que está al servicio de la acumulación de capital, cuyos adalides no piensan en vidas ni sufrimientos, sino únicamente en «beneficios».

Ver a un pretendido “gobierno progresista” haciendo ruedas de prensa con militares, policías y guardias civiles, como si de un conflicto bélico se tratara, donde sólo nos falta el cura sermoneándonos y bendiciendo las medidas adoptadas, nos hace recordar el fantasma, funesto, de aquello de “Muera la Inteligencia”. Es evidente que los cuerpos de represión del estado actúan como si se tratara de un conflicto bélico. Sólo hay que observar las imágenes de los abusos policiales que proliferan, para darnos cuenta de que es un conflicto contra su propia población. Y no falta quien jalea y justifica esos abusos, generando una situación en la que la delación y acoso sitúa fuera de la “ley y el orden” a quien piensa o actúa diferente. Millan Astray (fascista y golpista fundador de la Legión) se quitaría el “chapiri” para saludar la jugada maestra de algunos para mantener todo “atado y bien atado”.

Esto es una pandemia y no se necesitan armas, sino científicos y especialistas médicos que nos  ayuden a salir lo más indemnes posible de esta emergencia. Y hará falta también toda nuestra fuerza organizativa para no emerger de esta situación con menos derechos y libertades.

Tenemos claro que pretenderán que esta crisis la paguemos nosotros, los trabajadores, igual que la crisis anterior. De hecho, ya han empezado a pasarnos la factura con los centenares de ERTE’s anunciados. Querrán que paguemos a precio de oro los recursos  de la sanidad privada utilizados en esta crisis. Los poderes económicos ordenan, y los poderes políticos ejecutan. Para ellos sólo existe un problema: cómo vender la historia. Por eso es necesario que todos recordemos, llegado el momento, que la sanidad privada no ha sido parte de la solución, sino parte del problema, y deberemos exigir que todos los recursos de la sanidad privada se pongan al servicio del bien común.

Ahora se trata, más que nunca, de aquello de “la Bolsa o la Vida” y, contra esto, sólo se puede luchar con conciencia de clase, y organizándose en sindicatos y espacios combativos. Es hora de exigir medidas que protejan a la clase obrera, es hora de que paguen aquellos que siempre nos han utilizado para enriquecerse. Es por ello que requerimos:

  • Obtención de la financiación necesaria para la sanidad pública e incorporación de los recursos de la sanidad privada a la red pública.
  • Contratación del personal sanitario necesario y garantizar el pleno funcionamiento de los centros sanitarios, así como ampliar la cobertura en los territorios menos poblados.
  • Poner urgentemente a disposición de todas las personas los productos alimentarios e higiénicos que necesiten.
  • Garantizar por parte del Estado permisos adicionales retribuidos y plena seguridad laboral a trabajadoras y trabajadores enfermos, que deban dejar de trabajar por medidas profilácticas o que deban atender a personas dependientes. Paralización retribuida de las actividades o puesta en marcha de mecanismos temporales de teletrabajo en las actividades productivas no esenciales.
  • Paralización de los despidos y, para los ya producidos, derecho inmediato a percibir la prestación por desempleo y a que la que ahora se cobre no se entienda consumida tras la crisis sanitaria, volviendo a poner el “contador a cero”. Prohibición de  ERE´s y ERTE´s en grandes empresas durante el tiempo de vigencia del Estado de Alarma. Pleno respeto a las medidas de prevención de riesgos laborales y a las indicaciones de la comunidad sanitaria. Persecución de prácticas laborales abusivas.
  • Moratoria total del pago de hipotecas y alquileres. Detención de todos los desahucios e incautación a los bancos de las viviendas necesarias para asegurar a todas las personas ese derecho, por razones de emergencia de salud pública. Anular todo corte de luz, de gas o de agua por impago.
  • Renta básica de solidaridad suficiente para todas las personas en situación de necesidad y vulnerabilidad con independencia de su situación administrativa.
  • Persecución de los abusos policiales, contratación del personal necesario para la realización de tareas que deberían estar llevando a cabo diferentes entidades públicas y no el ejército. Retirada de los militares de las calles y de las ruedas de prensa gubernamentales (ningún virus será erradicado a cañonazos), para la inclusión de ciéntificos y especialistas médicos en las mismas. La crisis sanitaria no es lugar para promocionar el militarismo ni para blanquear el gasto presupuestario inútil que significa mantener al ejército.

Desde Solidaritat Obrera Barcelona lucharemos junto al resto de sindicatos combativos y movimientos sociales para la consecución de dichos objetivos, mientras tanto, hemos desplegado medidas para paliar el impacto más inmediato ofreciendo asesoría laboral gratuita a afectados por la crisis y ampliando nuestro Fondo de Emergencia Social para poder atender, mediante ayudas económicas, aquellas emergencias sociales que requieren de solución urgente.

Esto no es una guerra. Esa es la nueva excusa para meternos de lleno en una crisis que les hacía falta, y poder abrir nuevas posibilidades de explotar a la clase obrera. Lucharemos para que esta crisis signifique el final del sistema capitalista. Pero, si algo nos ha enseñado esta crisis sanitaria, es que sólo el pueblo salva al pueblo. Ahora y siempre, solidaridad y apoyo mutuo.